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Quizás Ud. encuentre fuera de lo común ver que en el baño de mi depto hay un libro de psicoanálisis. Es más, creo que hasta yo lo encuentro raro, pero no por eso menos interesante (de hecho, usted que lee, ya debería saber el poco apego que le tengo a las cosas comunes). Ahora bien, por qué tengo un libro, es otra cuestión.
Des-concentración, eso es todo. Necesito concentrarme en otra cosa que no sea precisamente el trámite que voy a realizar al excusado, para poder efectuarlo a cabalidad.
Nota fina del editor: JAJAJAJA, p*ta que dices lindo que vas a c*gar!
¡Es cierto!, aparte que es más cómodo que estar ya sentada, y estirar el brazo -quién no ha hecho esto, jaja- para leerse todos los envases de crema, shampoo y demases, para saber que contiene: Texapón N-70, Metil parabeno puro, Ácido Bórico, Escencias según el “sabor” que se elija, etc., etc., etc.. Para mí, es mejor tener al lado a Freud y que me venda la pomá de los presos del conciente que se escapan en momentos de debilidad, blabla.
Razón número 2: Mi mente es hiperventilá, analítica, y buena para hacer especulaciones, entonces, el no tener que leer, mirar, o un Tetris para mi concentración desconcentrante, hace que me ponga a pensar puras huevadas. Y no tan solo eso, sino que también recuerdo a puros huevones/as, de los que en ningún otro momento vendrían a mi mente.
Por lo que tenemos hasta ahora, queda más que claro, que es sumamente válido (a pesar de lo extraño), el que tenga mi libro de Psicoanálisis de 1953 en la repisa del baño.
De todos modos, si es que llegase a no tener nada a mano para leer o desconcentrar mi mente, contamos con la manilla del estanque del W.C., así que a la hora de salir, es cosa de bajarla y “tirar la cadena”, para que todo se vaya junto.
Nota fina 2 del editor: Toda la mi*rda, querrás decir.
Indeed :wink:
Adelante estudios.
[Special mencions to: Las indigestiones mentales que se aparecen, de cuando en vez.]

